La Psicología Organizacional Positiva considera el bienestar del trabajador como una meta y objetivo en sí mismos, que deben considerarse dentro de las políticas organizacionales, las que deberán implementar formas prácticas de estructurar y gestionar los procesos que hace que los colaboradores se sientan más saludables, generando por lo tanto, resultados relacionados con la excelencia como productos y/o servicios, además de mantener buenas relaciones con el entorno organizacional y la comunidad (Salanova, 2008). Sin embargo, para lograr una organización saludable, se tornan necesarias ciertas modificaciones en las políticas de Recursos Humanos, de tal manera que las gestiones se basen en la detección y trabajo de fortalezas (emociones positivas en éste caso) de los líderes y sus colaboradores. Estos son cambios paulatinos. Requieren la toma de conciencia plena de que los trabajos con las fortalezas no implican hacer solamente aquellas tareas que se tengan ganas de hacer, sino que la motivación de los colaboradores se vea exacerbada a partir de la sensación de que todo lo que realizan implica un desafío. De esta manera, los colaboradores ven a su trabajo como un llamado, generando así un clima laboral favorable y en consecuencia, mejores resultados para los beneficiarios (estudiantes). Estudios recientes han mostrado, por ejemplo, que la influencia de los ingresos económicos sobre la felicidad sólo es relevante hasta cubrir las necesidades básicas. Por el contrario, la cantidad y calidad de relaciones interpersonales aparece como el factor que más a menudo aparece asociado a un mayor nivel de bienestar psicológico percibido. Otros factores como el optimismo, la autoestima y la gratitud, o rasgos básicos de personalidad como la estabilidad emocional, también aparecen relacionados con mayores niveles de felicidad (Oblitas, 2008). Entonces se puede concluir que intervenciones basadas en la psicología organizacional positiva buscarán el aumento, desarrollo o mejoría de dichas variables Un sociedad actualmente competitiva, lleva a la necesidad de organizaciones saludables caracterizadas a invertir para maximizar el bienestar de sus empleados y la productividad, a través del equilibrio entre la vida personal y laboral (Salanova, 2008; Klinar,2010), dando importancia a la gestión por fortalezas, al clima laboral y del rol del líder o también a la consolidación de una cultura organizacional favorable, a partir del entrenamiento de las emociones positivas y un enfoque de importancia de cada recurso humano. Muchas de las veces hemos dado por hecho que diversos aspectos o problemas en las organizaciones deben existir, incluso los hemos aceptado tal como son. Este es el caso del amplio número de comportamientos organizacionales negativos que prevalecen en las organizaciones y que se aceptan tal como son sin cuestionar qué debemos hacer para erradicarlos, reducirlos o eliminarlos. Por otro lado, los comportamientos organizacionales positivos además de ser estudiados deben desarrollarse y/o favorecerse para lograr que las organizaciones cuenten con el factor humano en pleno desarrollo y equilibrio con su contexto social y familia. Debido a que se trata de un modelo de intervención organizacional nuevo, implicará un cambio para la organización; sin embargo, dicho cambio deberá ser tomado como necesario e implementar políticas de cultura organizacional para que los colaboradores estén de acuerdo y participen en el mencionado cambio no como obligación, sino como parte de su desarrollo humano

Autora: Andrea Mariana Centeno Palomino | Directora Organizacional T&P Consulting